Con un poco de ayuda se empieza el día….Y con un buen café y unas cuantas horas de mantener los ojos abiertos para que la mente empiece a funcionar, también.
Yo por la mañana me levanto muy vaga de cerebro. Es como si las neuronas también durmieran y cuando me levanto no quisieran despertar. Me paso media mañana arreándolas; ¡venga, vamos, come, traga, mastica, vas a llegar tarde…¡Pero nada, no hay manera.
Si además no llego al trabajo en coche, la cosa se pone chunga, como tengo que fijarme en menos cosas, no activo tan rápido. Le añadimos a esto qué no suenan los teléfonos, deben de estar tan dormidos como yo, para preguntar cosas; lo sazonamos con que cuando estoy tan dormida no me apetece hablar con nadie y estamos ante una mañana de ensoñaciones.
Lo único bueno es que no tengo porqué estar así toda la mañana, de repente algo que me llama la atención, mi disco duro en la zona de memoria hace una lectura y por fin me despierto. La verdad, no sé que es peor para los demás, cerebro dormido o despierto.
Al principio de los tiempos intentaba luchar contra ello, pero era peor, me ponía de mal humor y encima no me despertaba. A estas alturas de mi vida, dejo que todo fluya.
Me preocupa poco lo que piensen los que me rodean, dejo que mi cerebro siga envuelto en una mantita y con los ojos cerrados, durante el tiempo que lo necesite. Así no peleamos, ni yo con mi cerebro, ni yo con mi marido, ni yo con mi hija, ni yo con mis compañeros y lo que es más importante, ni yo con mis jefes.
Así que aquí estoy, haciendo tiempo para despertarme, poco a poco, sin prisa que el día no se va a otro sitio.
Qué tengas un feliz despertar.
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