La presencia fuerte del viento la rodeaba por completo, lo sentía en cada pliegue de su leve piel y cada vez que respiraba, en cada órgano de su minúsculo cuerpo.
Así, dulce y descansado, amable y tibio, sutil y relajante......
Ella sentía que casi era el mismo aire en su levedad y cada vuelta del mismo hacía que ella voltease hacia todos los ángulos y vistas diferentes y formas diferentes y pensamientos diferentes y......
Vamos hija que ya se ha acabado la vuelta en el tiovivo, le dijo su padre dulcemente mientras la arrancaba del paraíso.
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