Mi madre nos cuidaba con ahínco y preparaba comidas riquísimas y nunca parecía estar cansada, desde pequeñas, no solo nos llevaba de paseo, si no que jugaba con nosotras y se divertía.
Cuando ella ya no estuvo entre nosotros, poco a poco, dejé de cantar las canciones de él y de pensar en ella tan a menudo.
Pero aún los quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario